Esta semana hemos estado afianzando conocimiento en Solid Edge, aprendiendo a hacer planos de piezas de cara a los prototipos que iremos perfeccionando. Poco a poco nuestras ideas van cobrando forma, y podremos crear una solución para hacer fuego que sea fácil, robusta y económica. Goyo nos ha dado muchas ideas sobre como podemos aprovechar los materiales de desecho para nuestros proyectos, acudiendo a lugares que nunca pensábamos para recoger materiales y crear nuevas ideas. Nosotros ya vamos pensando en los tipos de componentes que vamos a necesitar para futuros prototipos, fundamentalmente baterías, cables y aquella lente fresnel que Goyo sigue desmontando. La creatividad va en aumento cuando los recursos son escasos, y en este caso vamos muy bien de creatividad. En el equipo, notamos las ganas de ir perfeccionando los prototipos, hasta crear ya productos que sean funcionales y podamos irnos imaginando cual va a ser el uso real de los dispositivos, y sus fortalezas y debilidades.
Cuando hemos sido niños, o algunos un poco más mayores, decidimos ser ingenieros. "Ingeniero",¡ que palabra tan curiosa! Por muchas razones diferentes, todos nosotros hemos acabado aquí y hemos compartido momentos de alegría, superación, celebración, fracasos e incluso llantos. Llevamos, como mínimo, cuatro años (o más) estudiando ingeniería, y parece que poco a poco empezamos a comprender de qué va esto de ser ingeniero. Poco a poco vamos comprendiendo que no es sólo aprender cálculo, programación y materiales. Parece que esto se trata de imaginar, inventar, crear algo. Hoy he querido venir a contaros la historia del primer ingeniero de la historia. ¿En cuatro años nunca os habéis planteado quién podía ser? Algunos pensarán que era Leonardo da Vinci, pero no, están equivocados. Nuestra historia comienza mucho antes del Renacimiento. Nos remontamos a 1700 a.C. Su nombre es Imhotep. Igual os suena su nombre, porque es el malo de la película "La momia...
Comentarios
Publicar un comentario